
Doña Irreverens (para mí, Bugs) ha tenido a bien publicar un post sobre una de las mayores desgracias que soporta esta sociedad podrida en tantos aspectos: la pedofilia y ese tipo de cosas. Podéis leerla en su blog: http://irreverens.blogspot.com/
Por mi parte, y aunque no soy muy aficionado a las celebraciones "puntuales" (¿Por qué un 20 de Noviembre y no todo el año?), contribuyo con esto:
Tal vezPor mi parte, y aunque no soy muy aficionado a las celebraciones "puntuales" (¿Por qué un 20 de Noviembre y no todo el año?), contribuyo con esto:
Siempre has sido un machote. De niño, en la escuela, le zurrabas a los más pequeños. Pasaba un perro y ¡zas! una pedrada; o una patada, si lo pillabas bien. Tu rabia interior, el ser un cero a la izquierda en tu casa, ver a tu padre dándole a tu madre con lo primero que tuviese a mano, a tí también si te acercabas a él... pero ya eres mayor. Las tías... bah, de usar y tirar. Lo malo es que últimamente las cosas se están poniendo jodidas, y ya no puedes meterles un buen guantazo si no se dejan hacer: ahora se rebelan las muy putas, y eso que les va la marcha, a muchas los malotes las ponen, pero... ¿cómo distinguirlas en una noche de borrachera, que no sabes lo que tienes delante, que parecen una cosa y luego son otra? No. Ya está bien de riesgos. Con las niñas es más fácil: las acojonas, las metes en un portal, o en el coche, o las llevas al descampado, y si se ponen muy bordes... claro que también eso se está poniendo jodido, y no piensas acabar en la cárcel por una chorrada de esas. Así que Internet: un ratito buscando, cuatro o cinco páginas bien elegidas, esas que ponen "preteens" o cosas así, y ya está. Estos putos demócratas de los cojones te están arrinconando.
O bien
Eres un exquisito, un refinado de los placeres. Aquello de que el sexo es un pozo sin fondo al final resulta que era cierto; como las drogas, como el juego, como todo lo que no se controla, lo que se usa a fondo, sin trabas, a muerte. Como todo lo que no valoras más allá de un espasmo o de la sensación orgiástica de haber quedado roto, vacío, y no recordar con quién, o con qué, o dónde: eres tú y solo tú, eres la medida de todas las cosas, el bárbaro precristiano, el hedonismo mal entendido, la ignorancia de lo mal leído, de lo mal asimilado; una mierda eres tú, chico refinado, chico maldito, qué sabrás tú de los griegos, de los babilonios, de nada que no sea el lado oscuro de las cosas... Y es tan cosa la puta como la baraja o la coca: simples medios para satisfacer tu desequilibrio de ignorante de alto standing. Pero el medio va perdiendo brillo, pierde su fascinación si no se matiza: los placeres, los buenos vinos, todo en esta vida hay que saber valorarlo, administrarlo como algo precioso que los dioses nos han otorgado para sobrellevar las penas de este mundo, como decían algunos árabes mucho más inteligentes que los de ahora... Los exquisitos del juego te hablan de la ruleta rusa, lo más de lo más, pero... no. La coca da más palo si la mezclas con dexedrina, o te montas un buen speedball, pero eso es otra ruleta rusa. Y las putas... o tus compañeras y compañeros de juegos, tan distinguidos como tú, tan mujeres u hombres al borde, tan liberados y modernos.. también se están aburriendo. Vamos hacia atrás, pues, como hacían algunos de tus queridos griegos, romanos, babilonios e incluso algunos papas: la infancia. El refinamiento final, el culmen.. la regresión. Qué decadente eres, qué esteta del paganismo, qué flor de la sapiencia.
O quizá
Eres un currante, simple, oscuro, sin ilusiones por nada que no sea la borrachera del fin de semana y cambiar de coche. Cincuenta años, o más. Gordo. Tal vez divorciado, o tan feo, o tan acomplejado que nunca llegaste a tener una mujer sin pagarla. Ya no se te levanta, reconócelo; sí, podrías ir al médico, pero eso da mucha vergüenza a la gente como tú, y además para qué: en Internet, tu única diversión, venden pastillas, y para matarte a pajas es suficiente. Por cierto, lo de Internet es la repera: miles y miles de páginas de todo tipo; negras, gordas, chinas... caras de niñas. Las niñas... sabes de un colega tuyo que se ha echado dos semanas en Tailandia y dice que por cinco dólares -¡joder, al cambio dos o tres euros!- haces lo que quieres y hay de sobra donde elegir; y si te van los niños, igual. Pues habrá que pensarlo: nadie te conoce, los niños cuanto más pequeños mejor, menos saben, los diriges tú, si les das diez dólares en vez de cinco ya eres el puto amo... Lo dicho, que habrá que pensarlo. Ah, y esa página de bebés que viste ayer..
O... ¿qué coño te pasa?
O bien
Eres un exquisito, un refinado de los placeres. Aquello de que el sexo es un pozo sin fondo al final resulta que era cierto; como las drogas, como el juego, como todo lo que no se controla, lo que se usa a fondo, sin trabas, a muerte. Como todo lo que no valoras más allá de un espasmo o de la sensación orgiástica de haber quedado roto, vacío, y no recordar con quién, o con qué, o dónde: eres tú y solo tú, eres la medida de todas las cosas, el bárbaro precristiano, el hedonismo mal entendido, la ignorancia de lo mal leído, de lo mal asimilado; una mierda eres tú, chico refinado, chico maldito, qué sabrás tú de los griegos, de los babilonios, de nada que no sea el lado oscuro de las cosas... Y es tan cosa la puta como la baraja o la coca: simples medios para satisfacer tu desequilibrio de ignorante de alto standing. Pero el medio va perdiendo brillo, pierde su fascinación si no se matiza: los placeres, los buenos vinos, todo en esta vida hay que saber valorarlo, administrarlo como algo precioso que los dioses nos han otorgado para sobrellevar las penas de este mundo, como decían algunos árabes mucho más inteligentes que los de ahora... Los exquisitos del juego te hablan de la ruleta rusa, lo más de lo más, pero... no. La coca da más palo si la mezclas con dexedrina, o te montas un buen speedball, pero eso es otra ruleta rusa. Y las putas... o tus compañeras y compañeros de juegos, tan distinguidos como tú, tan mujeres u hombres al borde, tan liberados y modernos.. también se están aburriendo. Vamos hacia atrás, pues, como hacían algunos de tus queridos griegos, romanos, babilonios e incluso algunos papas: la infancia. El refinamiento final, el culmen.. la regresión. Qué decadente eres, qué esteta del paganismo, qué flor de la sapiencia.
O quizá
Eres un currante, simple, oscuro, sin ilusiones por nada que no sea la borrachera del fin de semana y cambiar de coche. Cincuenta años, o más. Gordo. Tal vez divorciado, o tan feo, o tan acomplejado que nunca llegaste a tener una mujer sin pagarla. Ya no se te levanta, reconócelo; sí, podrías ir al médico, pero eso da mucha vergüenza a la gente como tú, y además para qué: en Internet, tu única diversión, venden pastillas, y para matarte a pajas es suficiente. Por cierto, lo de Internet es la repera: miles y miles de páginas de todo tipo; negras, gordas, chinas... caras de niñas. Las niñas... sabes de un colega tuyo que se ha echado dos semanas en Tailandia y dice que por cinco dólares -¡joder, al cambio dos o tres euros!- haces lo que quieres y hay de sobra donde elegir; y si te van los niños, igual. Pues habrá que pensarlo: nadie te conoce, los niños cuanto más pequeños mejor, menos saben, los diriges tú, si les das diez dólares en vez de cinco ya eres el puto amo... Lo dicho, que habrá que pensarlo. Ah, y esa página de bebés que viste ayer..
O... ¿qué coño te pasa?



