Nunca me importó el peligro. No conocí a mi padre y puede que mi madre no me haya mentido, que no supiese quién la dejó preñada: pasaban tantos por su cama que yo sólo fui un simple accidente, o eso me dijo. Y lo acepto: nunca le eché la culpa de nada, del mismo modo que no acepto que nadie me eche culpas a mí. Hasta ahí, bien. La cuidé lo que pude cuando ya se vino abajo, poco después de retirarse gracias a mi dinero; le busqué una buena residencia, murió pronto, aquejada de mil enfermedades y sin una sola queja. Era mi madre: aunque nada le debía -porque venir a este mundo en tales condiciones no es ningún favor- traté de ser lo más "civilizado" posible, y en los últimos tiempos llegamos a profesarnos un mutuo cariño, lindante con el aura idílica que la tradición materno-filial preconiza. Bien. Mientras ella siguió trabajando de puta, su hermano y la cuñada me criaron: muchas gracias. Estudié hasta COU como un crío normal, los libros me gustan, sigo leyendo siempre que puedo, entre negocio y negocio, entre trampa y trampa, entre soledad, timbas, puticlubs y comisarías... Nada debo a su hermano, nada me debe él. Estamos en paz.
Ya lo sé: soy un obseso de la igualdad. En esto me he criado, en el no deber ni que te deban; o al contrario, en el compromiso entre quien te debe una o se la debes tú a él; me parece más honrado eso que las relaciones entre la gente "normal", de boquilla, esas palabras tan vacías como "amigo" entre mentirosos, "cariño" entre putas, "socio" entre ladrones, toda esa basura lenguaraz que corrompe el idioma, los sentidos y la razón. No; a mí que me vengan de frente, que me llamen hijo de puta porque lo soy, que no me pierdan el respeto mintiendo, tratando de engañarme con lisonjas: así puedo entenderme con quien sea. Las cartas boca arriba. Siempre. Y si no, una buena patada en la boca en el callejón de atrás. Siempre hay un callejón de atrás. Mi vida se masca entre callejones y repartos de botín; también yo llevo mis buenas hostias cuando me equivoco, o cuando me paso de listo. El respeto, siempre.
En ese río, en esa ciénaga me desenvuelvo yo. No doy lecciones de nada, ni acepto que me las den a mí. Soy honrado hasta donde puedo serlo: no me considero malo en el sentido estricto del término, pero tampoco voy de víctima. No soy una víctima porque conozco las armas que la vida ha puesto en mis manos para sobrevivir, y con ellas me defiendo. Ya digo, con los que vienen de frente no tengo problemas: detesto al débil, porque será un traidor; detesto al meloso porque será quien me venda. Lo tengo muy claro, eso. Y cada noche es un juego a todo o nada, cada huída un quedar sin aliento, cada dinero que gano un riesgo medido, cada mujer un servicio pagado, las drogas no están en mi diccionario, la honradez entre criminales es mi única ley. ¿Quién se atreve a juzgarme? Que dé un paso adelante, que se atreva a decir que es mejor que yo, que se atreva a decir que él no se miente a sí mismo...
Y hasta ayer, todo iba bien: era dueño de un universo racional, mi mundo estaba equilibrado, mi única angustia consistía en la posibilidad de una traición o tal vez un paso mal dado, un error de cálculo, una duda mal resuelta, el azar no tenía opciones contra mí si yo no se lo permitía con una fantasía que se saliese de mis parámetros, si no me pensaba más de lo que soy. Pero anoche...
Anoche me crucé con tu mirada.
Ya lo sé: soy un obseso de la igualdad. En esto me he criado, en el no deber ni que te deban; o al contrario, en el compromiso entre quien te debe una o se la debes tú a él; me parece más honrado eso que las relaciones entre la gente "normal", de boquilla, esas palabras tan vacías como "amigo" entre mentirosos, "cariño" entre putas, "socio" entre ladrones, toda esa basura lenguaraz que corrompe el idioma, los sentidos y la razón. No; a mí que me vengan de frente, que me llamen hijo de puta porque lo soy, que no me pierdan el respeto mintiendo, tratando de engañarme con lisonjas: así puedo entenderme con quien sea. Las cartas boca arriba. Siempre. Y si no, una buena patada en la boca en el callejón de atrás. Siempre hay un callejón de atrás. Mi vida se masca entre callejones y repartos de botín; también yo llevo mis buenas hostias cuando me equivoco, o cuando me paso de listo. El respeto, siempre.
En ese río, en esa ciénaga me desenvuelvo yo. No doy lecciones de nada, ni acepto que me las den a mí. Soy honrado hasta donde puedo serlo: no me considero malo en el sentido estricto del término, pero tampoco voy de víctima. No soy una víctima porque conozco las armas que la vida ha puesto en mis manos para sobrevivir, y con ellas me defiendo. Ya digo, con los que vienen de frente no tengo problemas: detesto al débil, porque será un traidor; detesto al meloso porque será quien me venda. Lo tengo muy claro, eso. Y cada noche es un juego a todo o nada, cada huída un quedar sin aliento, cada dinero que gano un riesgo medido, cada mujer un servicio pagado, las drogas no están en mi diccionario, la honradez entre criminales es mi única ley. ¿Quién se atreve a juzgarme? Que dé un paso adelante, que se atreva a decir que es mejor que yo, que se atreva a decir que él no se miente a sí mismo...
Y hasta ayer, todo iba bien: era dueño de un universo racional, mi mundo estaba equilibrado, mi única angustia consistía en la posibilidad de una traición o tal vez un paso mal dado, un error de cálculo, una duda mal resuelta, el azar no tenía opciones contra mí si yo no se lo permitía con una fantasía que se saliese de mis parámetros, si no me pensaba más de lo que soy. Pero anoche...
Anoche me crucé con tu mirada.

33 comentarios:
Cherchez la femme...
Está acabado ya.
Habrá que buscar otro personaje.
Saludos.
Ya, la mirada va a ser...
Así es la vida. Cuando parece que tenemos todo bajo control... nos cruzamos con una mirada.
Un abrazo, Paseante.
Ufff. Pero hay miradas a prueba de balas, my love.
Con cuidado.
Muá.
Muy logrado ese “aggiornamento” del personaje picaresco a nuestros días; me gusta. Que sí, que sí, pero… me pincha en hueso lo de “detesto al débil, porque será un traidor.”
Sí…, es literatura…, ya: un personaje.
Pero, qué curioso que los débiles no solo atraigan a los depredadores, sino que, además, haya siempre quien justifique el ataque: esta vez porque son unos traidores. Y ocurre siempre.
Los mayores problemas en mi vida han sido por meterme dónde no me llaman para defender a un débil, para luego ser traicionado por él, invariablemente.
Lo mejor del relato es que al tipo se le va a joder la vida con la de la mirada.
Perdón, lo había entendido mal; creí que traidor es al que le dices “traime aquello”.
No más leerlo me acordé del tango:
http://www.youtube.com/watch?v=JAZq2vddb90
Si hasta la morocha de la mirada parece argentina...
¡Trampa, trampa! ¡En la foto hay dos miradas! XD
Y ya en serio: ¡menudo hilo que has construido! Lees "Mirada" en el título. Y hasta la última palabra no te la vuelves a encontrar. Así nos mantienes tú en vilo.
Pobrecillo, él con todos sus cálculos matemáticos, todo controlable, medible. Y va y zas: la mirada le desmonta toda la estructura.
Uno de tus grandes dones es saber construir personajes. Y eso implica rodearlos de historia, de conceptos. Logras que los personajes sean personas.
Si es que hay ojos que deberían estar prohibidos...
Besicos
Si es que es imposible controlarlo todo en esta vida.
Y el protagonista peca de vanidad en ese sentido. Aunque queramos ser 100% racionales, siempre llega el día en que la realidad nos hace la zancadilla con alguna mirada...
:)
Por cierto, yo tampoco soporto a los débiles. Que lo sepas.
:P
Tenerlo todo controlado. Además de imposible es aburrido. El débil no siempre es débil; el valiente no siempre es valiente. Utilizamos demasiadas definiciones. Esa manía por definirnos.
Está bien, "al revés".
Eso me temo, señor Toro: que está acabado.
Jove, no seas mal pensado.
Pues sí, Pandora: como dice el refranero, cuando menos se piensa salta la liebre.
Hola, Siberiana. Ya, por eso, porque hay miradas a prueba de balas hay que tener cuidado.
Ya lo sabes, Toñín, los débiles no son de fiar. Ni de traer.
Pues sí, Fata: me ha quedado muy de arrabal y marevaje, que decían los Luthiers. Y la morocha esa es un biotipo latino, es decir, mediterráneo: hay tantas en tu tierra como aquí.
Lo de las dos miradas, Dusch, no es peligro: teniendo en cuenta el tipo de personaje, para él las miradas "inferiores" no son las más peligrosas: ya está acostumbrado. El peligro siempre está en los ojos.
Bueno, Belén, tampoco nos vamos a poner a prohibir... el riesgo tiene su gracia.
Pues sí Bugs, el riesgo siempre está ahí: tu amigo Elmer, por ejemplo. Y sí, los débiles a veces son un peligro.
Estimada Neuro, la definición suele ser imcompleta, pero a veces no hay otra cosa a mano.
Está bien, "al revés". Tú ganas.
Tranqui, que de eso soy consciente :)
Y ahí, no había punto en las íes que valga...
hay miradas que matan y otras que...
Tal vez el misterio del ser consista en esa parte de debilidad escondida que nos permite ser más fuertes.
Por una mirada se pierde hasta un tuerto, decía mi abuela.
Besos, Paseante.
Me has roto los esquemas. Yo que te iba a decir que lo tenías jodido para encontrar a alguien que te viniese de frente y el final me ha triturado, y sabes porqué....porque te has tropezado con el AMOR.
BESOTE
Muy bien, Dusch, consciencia; consciencia y paciencia son las madres de la ciencia. Qué gilipollez acabo de decir.
Hola, Gata. No he entendido eso del punto sobre las íes. Ando espeso.
Algo de eso hay, Eva: la retroalimentación debilidad-fortaleza, y tal.
Sí, Medea. Qué bonito es el amorrrrr...
Tanto paseo debe ser un buen aseo ante los grandes problemas de la actualidad: ansiedad...me cago en la puta; injusticia...no cuentes conmigo... pero todos y todas tenemos una chinita en el calcetçin...y la tuya esa mirada hace que pierdas todos los esquemas...
Bien. Bienvenido a la republica dependiente de unos ojos
Quedaras cegado
mirada o tetamen? jaja
y si paseante, tooooodo esta bajo control...hasta que deja de estarlo
hay que felicitar al personaje o le doy mis condolencias???
Como siempre, las mujeres hacen temblar las más altas torres.
Hasta a los tipos más duros, cuando se encuentran con una mirada como esa(s), se les rompen los esquemas y se vuelven cariñosones. ¿Qué tendrán las mujeres?
Qué mal pinta esta historia, qué mal.
Pero como de costumbre aquí, el fondo es lo de menos.
Qué placer de letras... ;)
Un poco difuso tu comentario, Noel. Pero sí, viene bien cegarse a veces: si no, la vida no tiene gracia.
Carmencita, no me seas mal pensada: tetamen, claro; digooo... mirada, mirada.
Yo creo, Betty, que hay que felicitarlo: esta fea vida se lleva mejor con algo bonito al lado.
Pues sí, Chafardero: juegan con ventaja. Y somos unos blandos.
Te digo lo mismo que a Chafardero, Miguel: entre su doble mirada y que somos como somos, así se lían las cosas.
¿Por qué va a tener mala pinta esta historia, India? Y sí, en el viejo debate entre fondo y forma, yo me quedo con la forma.
qUÉ BONITO ES EL AMOR.
☺ ☺ ☺
Ya sabe usté, Sr. Paseante (inconscientemente, pero lo sabe) que, en literatura y en mujeres, lo primero que atrae es la forma, pero lo más importante es el fondo (No cómo lo cuenta: lo que cuenta es lo que cuenta; ya caerá en la cuenta). Es verdad que usté domina sucios trucos que hacen vibrar cuerdas ¡sin tocarlas! en nuestro celebro: sí, es un arte, mas… sin una historia detrás… sería un arte vacuo, un ejercicio de vanidad; escribir únicamente para otros escritores (frase que denota mi insana y triste envidia).
A veces es una historia minúscula que, con su habilidad, nos arrastra, pero esa pequeña historia ha de estar ahí esperando su afortunado enfoque.
¡Ehe!
Algo, poco, mencioné en un antiguo post:
http://neuroscopetrix.blogspot.com/2009/05/la-escuadra-de-poetas_26.html
Buen fin de semana.
Poner los puntos sobre las íes, es como las cartas sobre la mesa.
despues de un gran preámbulo diciendo que "las cosas claras"...
....te encuentras con esa mirada...
y al carajo, pipa.:)
Ya no disfrutamos Paseante? tienes razón en que se nos ha ido un poco la pinza...
besos
Sir Paul, es usted un poeta. Amén.
Lo del fondo y la forma, Toñín, yo lo tengo claro: ¿a quién le importa la historia de un viejo que se vuelve loco por leer libros de caballerías, o la de un tipo que un día despierta convertido en escarabajo? Ya, luego viene el trasfondo de las cosas, pero el tema es lo de menos. Los asuntos "importantes" son para los escritores sociales, los ensayistas, ese tipo de gente. Otros preferimos soñar.
Lo he leído, Neuro. Pues eso, que hasta los falangistas tenían cosas defendibles. Es una pena que vivamos en un mundo en blanco y negro, habiendo tantos matices como hay.
Muy bien, Gata: al carajo, pipa. Me encantó esa frase. ¿Lo de la pinza? Vosotras sabréis lo que estáis haciendo.
tengo que confesar que leer tus comentarios me acojona, jajajajajjaa, me siento chiquitita con un padre al lado, de barba blanca diciendome "ojo!"
....uaaaaaaaaa!!!!!!
Así que un padre de barba blanca, ¿eh? A ver si voy a ser Papá Noel... Pero bueno, ya que me ves así, cuidado con lo que haces, que te vigilo.
En fin, tienes el ´dudoso honor´, de que en el Reader lea Paseante, y me diga:
Hoy no, que voy deprisa; ahora no, que no le saco jugo; y pasan tres o cuatro días.
Pero cuando me siento a leerte..aahhh, si es que ya casi me da igual lo que digas. El ratito éste es impagable.
(Aunque en esta ocasión estoy algo de acuerdo con el primer comentario de Antonio. Al débil todo se le vuelven pulgas, y mi tradicional empatía se rebela)
Lo siento, Fiebre: no sé ni cómo va el Reader ese; soy analfabeto funcional informático. Pero en fin, el caso es que me lees. Y sobre los débiles -los de espíritu-, a mi me caen fatal.
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